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Aborígenes Argentinos

En  el día del aborigen, 19 de Abril, va nuestro 
homenaje a nuestros antecesores y precursores de nuestra cultura con un texto del 
Articulo 1º de la Declaración Universal
 de los Derechos Humanos, 
en lengua guaraní (y su traducción al castellano)

"Mayma yvypora ou ko yvy ari iñapytl´yre ha eteicha dignidad ha derecho jeguerekope; ha ikatu rupi oikuaa añeteva ha añete´yva, iporava ha ivaiva, tekoteve pehengueicha oiko oñondivekuera"

" Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros"

 

En el territorio que actualmente ocupa nuestro país, las comunidades aborígenes desarrollaron diferentes estilos de vida, relacionados principalmente con el espacio geográfico.

Fueron cazadores y recolectores de frutos silvestres, los pampas, querandíes, tehuelches, yamanas y onas.

Fueron agricultores los omaguacas, tilcaras, diaguitas, huarpes, comechingones, sanavirones y querandíes.

Muchas de estas comunidades dejaron huellas tales como las ruinas de ciudades, trozos de cerámicas, trabajos en piedra o sugestivas pinturas rupestres (en las rocas).

"SOLO PUEDE AMARSE LO QUE SE CONOCE"

Por eso es importante la divulgación de las culturas que nos precedieron. En las distintas  regiones de nuestro país: En el Noroeste, el Litoral y la Patagonia se mantienen vivas antiguas tradiciones, bellas artesanías (tejidos, cerámicas, cesterías), festividades y ritos, que nos ayudan a profundizar en nuestras raíces

 

La historia de nuestros aborígenes continúa hoy. Muchos de sus descendientes viven en comunidades que, conservando sus tradiciones, procuran integrarse al resto de los argentinos.

        Los Collas, en Jujuy, Salta y Catamarca

        Tobas, Matacos y Pilagas, en Formosa y Chaco

        Los mocovíes, en el norte de Santa Fe

        Los Guaraníes, en Misiones y norte de Corrientes

        Los Mapuches, en el oeste de la Patagonia

COSTUMBRES ABORÍGENES

        Los varones Guaraníes usaban, desde la adolescencia, un palito que les atravesaba el labio inferior. Se llamaba tembeta y era una especie de amuleto que los protegía de todos los males

        Los Diaguitas tocaban varios instrumentos musicales: el pinkullo, por ejemplo, era una especie de flauta de caña.

        Los Selknam, pescaban en el mar y en los ríos. Hacían diques con palos para retener a los peces y atraparlos.

        Los Yamanas usaban las señales de humo para comunicarse

        Los Tehuelches se perforaban las orejas para ponerse aritos: los varones se adornaban con uno y las mujeres, con dos

        Los aborígenes de la zona pampeana utilizaban botas de potro, que después adoptaron los criollos. Era ideal para protegerse a la hora de montar.

Los aborígenes argentinos hablaban distintas lenguas, algunas de las cuales mantienen si vigencia. Entre ellas figuran principalmente, el quechua (o quichua) que se habla en el noroeste, el guaraní, en la Mesopotamia, y el Mapuche en la Patagonia. Casi todos, sin embargo, emplean también el castellano, lengua oficial de nuestro país

1-   Atacamas

2-   Omaguacas

3-   Diaguitas

4-   Lule-Vilelas

5-   Tonocotes

6-   Sanavirones

7-   Comechingones

8-   Huarpes

9-   Chiriguanos

10- Matacos

11- Guaicurues

12- Guaranies

13- Charruas

14- Querandíes

15- Tehuelches

16- Selknam

17- Pehuenches

18- Yámanas

Este mapa nos señala la ubicación de los distintos aborígenes que habitaron nuestra tierra antes de la llegada de los Españoles.

Las artesanías hoy

Hoy en día, las mujeres aborígenes aun conservan la traición, y confeccionan ponchos, mantas, tejidos en general con sus telares artesanalmente, en el noroeste y sur argentino. Los hombres se dedican a la alfarería en la zona del noroeste  y cestería en la Mesopotamia  en su mayoría.


NOTICIA HISTÓRICA DE LOS ABORÍGENES ARGENTINOS

La gran división de los grupos humanos de América se establece a través de los Ándidos y los Caribes o Amazónicos. Estas son las principales ramas del tronco mongoloide que entre los milenios quince y veinte, antes de la era cristiana, irrumpen en el continente americano por el estrecho de Behring y se desparraman de norte a sur, primero a ambos lados del espinazo de la cordillera de los Andes, denominado así genéricamente, aunque en la parte norte del continente lleve el nombre de Montes Rocallosos. Otras sucesivas oleadas inmigratorias buscan la costa del Atlántico, surgiendo así las diferenciaciones de Ándidos y Amazónicos con que luego se los clasifica.

No hacemos hincapié en negar que otros grupos humanos hayan podido llegar al continente americano por vía marítima, en especial a las costas del Perú y Chile, procedentes de Samoa, Tahití, Hawai o cualquier otra parte de las innumerables islas polinesias del Océano Pacifico, distantes de cuatro a seis mil kilómetros de distancia de las costas americanas.

Sea en lentas pero continuas inmigraciones por el estrecho de Behring, auxiliados en el cruce por los hielos del último glacial, como por vía marítima navegando en frágiles canoas, lo fundamental para nuestro estudio consiste en la identidad racial de los grupos inmigratorios, pertenecientes al tronco amarillo que estuvo representado por dos divisiones étnicas que provinieron del Asia Central y del sudeste asiático.

Dejo descartada la vía inmigratoria por el círculo polar antártico, dado lo riguroso de su climaterio y las enormes distancias a recorrer, en condiciones humanas de absoluta imposibilidad. La entrada por Behring se realiza en prolongados períodos y los grupos mongoloides realizan el poblamiento de América del extremo norte hasta las islas del sur de la Tierra del Fuego, en un lapso presumiblemente calculado en 3000 ó 4000 años de duración.

Dentro del territorio argentino, estas dos corrientes raciales amarillas se concretan a través de la ubicación geográfica de sus pobladores. Todo el noroeste, el oeste centro y sur del país, es ocupado por individuos de procedencia ándida y en cambio, el noreste y el este argentino, hasta la margen norte del Río Salado en la provincia de Buenos Aires, es poblado por grupos humanos de procedencia caribe o amazónica.

Con el transcurso de incontables centurias, estos agrupamientos toman posesión definitiva de numerosos territorios, aptos para el den tollo de da humana que se concreta en numerosas y diferentes proyecciones bio–culturales que otorgan una cambiante perspectiva de lengua, costumbres, ritos, ceremonias, organizaciones sociales y políticas, etc., a los pueblos indígenas pro-colombianos. Las grandes familias indígenas de la Argentina, se pueden reunir en 12 grupos étnicos y cultura les que detallamos en el siguiente cuadro:

Cada una de estas grandes familias aborígenes se integra a su vez con otras parcialidades, desmembradas de la nación principal, muchas de las cuales desaparecen de la realidad étnica del país entre los años 1700-1800. Todas esta parcialidades coexisten y son conocidas por los españoles, hasta que un alto índice de las mismas, declinan y se extinguen a causa de la guerra permanente no sólo con los conquistadores y colonizadores, sino entre ellos mismos; otros son expulsados de sus territorios a regiones menos hospitalarias; la caducidad biológica al reproducirse sobre las mismas cepas familiares la sujeción a las enmiendas a cuyo trabajo exhaustivo no estaban acostumbrados y también, algunas naciones desaparecen confundidas en el mestizaje de españoles e indios y luego de criollos argentinos, a través de 200 6 300 anos de entrecruzamiento genético.

Los Comechingones, Sanavirones, Diagultas, Calchaquíes, Huarpes, Querandíes, Guaraníes, desaparecen totalmente del mapa etnográfico argentino, no por la guerra y el exterminio, sino principalmente por la mezcla de las estirpes que da para 1800 en adelante, un tipo humano característico, el criollo argentino que no es ni indio ni español, sino un elemento étnico producto de cruzas y recruzas, consolidado en el país por herencia biológica y adaptación al medio. Este valor étnico es similar al de toda América de habla española.

Las doce grandes divisiones en que aproximadamente se pueden nuclear las grandes naciones aborígenes del país, se subdividen en grupos humanos muy reducidos y afincados en áreas geográficas donde se consolidan en su doble problemática biológica y cultural. Muchas de estas tribus indígenas todavía superviven en muy deterioradas condiciones humanas, sociales y económicas en el territorio argentino y otras como ya hemos visto, se extinguieron totalmente.

 

Grupos aborígenes de territorio argentino entre 1580–1700

Omagüacas: Quebrada de Humahuaca-Jujuy.

Atacamas o Puneños: De la Puna.

Calchaquíes o Cacanos: Noroeste

Diaguitas o Cacanos: Noroeste.

Viltelas: Sudeste de Salta.

Chichas: Norte de Jujuy.

Quilmes: Catamarca, luego son llevados a Buenos Aires.

Chaguangos: Este de Salta.

Chirigüanos: Noreste de Salta.

Payaguás: Norte de Formosa y Chaco Paraguayo.

Matacos Pelados: Noreste de Salta y noroeste de Formosa.

Chulupíes: Norte de Formosa, son transitorios.

Hualfines: Catamarca.

Pomanes: Catamarca.

Andalgalás: Catamarca.

Lules: Tucumán.

Matacos: Este del Chaco.