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HISTORIA RANKÜL (RANQUEL)

La historia escrita de la Nación Mamülche, habitante desde tiempos inmemoriales del Centro de la actual Argentina, comienza en 1806, cuando un viajero chileno nacido en Concepción, don Luis de La Cruz, encomendado por ambos gobiernos, Buenos Aires y Chile, decide cruzar nuestro hábitat dejándonos un Diario de Viaje que es un testimonio invalorable de lo que vio y vivió. Antes que él, Don Justo Molina había cruzado nuestro territorio hacia Chile, volviendo con de La Cruz, dejando también algunos escritos de singular valor, dado de que se trata de documentos de primera mano.
Los que escribieron antes se refieren a supuestos, comentarios, anécdotas, ninguno ingresó a nuestro territorio, ni siquiera los que buscaban la Ciudad de los Césares, que pasaron por la periferia. Nuestra historia comienza en 1805 / 6 con De La Cruz y Molina, continúa con Baigorria, Mansilla, Zevallos, Donatti, Rosas, Burela, Barbará, De Angelis , y otros, que en más o en menos, coinciden con De La Cruz. La Historia Oral que ha llegado hasta nosotros, no difiere de estos testimonios.
Los escritos contemporáneos, influidos talvez por la prédica Roquista de que conquistaron un desierto, para justificar el Genocidio perpetrado contra los habitantes de el Mamüll Mapü, (País del Monte) intentan minimizar la presencia de habitantes originarios en el Centro de Argentina, adjudicándonos diversos orígenes menos el único y verdadero: “Siempre estuvimos aquí.” Vinieron de otros Pueblos. Algunos sumaron. Otros restaron. Se produjo así la primera gran experiencia Intercultural y Linguística. Primero del Norte, escapando del invasor español. Luego del Sur y del Oeste, atraídos por la abundancia de alimentos, agua y pasturas, y por ser la selva de Caldén y sus aliados, el algarrobo, el piquillín, el molle, el alpataco, el chañar, una fortaleza natural inexpugnable para cualquier fuerza extraña.
De La Cruz describe con gran precisión la situación política que encontró, en 1806. Al Oeste, hasta el pacífico, los Pehuenches, (Gente de los Pinares) cuyo Jefe, Puelman, lo acompañó en su viaje. Al sur del Río Negro, los Tue Huili ches (Tehuelches, habitantes del sur) del Norte, cuyo jefe era por entonces Guerahueque. Al sur de ellos, lindando con los Magallánicos, estaban los Tue Huili ches (Tehuelches) del Sur, cuyo Jefe era Cagnicolo. Luego los Magallánicos. En el Centro estábamos los Mamülches, (Habitantes del Mamül Mapü, País del Monte) cuyo jefe era Carripilún, el Ranquelino. El dominio de la Nación Mamülche por ese entonces era: Sur Oeste de Buenos Aires, Sur de Santa Fé, Córdoba, San Luis, Mendoza, y La Pampa hasta el hoy Río Negro. Al Este, el Atlántico.
Contrariamente a lo que sostienen muchos investigadores contemporáneos, De la Cruz nos deja un verdadero manual de la vida y costumbres de las Tres Naciones con las cuales en cierta forma convivió, incluso nos dice de un mismo idioma, una misma espiritualidad, las mismas costumbres, de relaciones de parentesco, cada una con sus regionalismos. Nada nos dice del dominio de una sobre otra, por el contrario deja bien especificado el concepto de territoriedad, en algunos casos con profundas diferencias. Corroborando esto, en el diario de Molina, que cruzó de ida y vuelta el Mamül Mapü, leemos que le llamó la atención la ausencia casi total de indios de origen chileno, solamente a dos encuentra.
A estos testimonios se suma lo que escribieron los misioneros, la historia oral que nos legaron nuestros ancianos, el texto del último Tratado de Paz del 24 de Julio de 1878, fijando entonces la frontera en la “Zanja de Alsina”, al Este, y en el Río Negro, al Sur, dando por tierra con la teoría de la dominación o transculturación de los habitantes originarios del Centro de la actual Argentina por Pueblo alguno.
La confusión puede deberse a que la consigna dada a Roca y sus secuaces por sus mandaderos fué que el Centro de Argentina debía quedar vacío hasta de el olor de los indios que por 350 años supieron mantener libre su territorio. Había que hacer desaparecer nuestro pensamiento, nuestra filosofía de vida, nuestra cosmovisión, nuestra organización social, contraria al pensamiento y los intereses de occidente. Sucedió entonces que los Mamülches que no fueron enviados al norte se los empujó al sur del Río Negro, a fundar pueblos. Allí, después de 1890, vinieron verdaderos contingentes de hermanos de la cordillera, según el informe de los salesianos, que se lanzaron sobre ellos a catequizarlos. Allí sí, en el Sur, impusieron su cultura, sus dioses, su pensamiento, a los restos de los dos Pueblos vencidos, el Mamülche o Rankülche y el Tehuelche. (Te huel che =Tue Willi che. Milanesio, 1930)
Hubo en el Centro de la actual Argentina, a través de los tiempos, y hasta 1878, una suma de culturas, fortalecimiento del idioma, unificación de la espiritualidad, usos y costumbres. Era lógico, en un territorio donde se dió un intenso tránsito de gentes de diversos pueblos. Un ejemplo es el Choique Purrüm, baile del Avestruz, de neto origen Mamülche, por ser un ave típica de la región, adoptado por la mayoría de los Pueblos. Fuimos los primeros ecuestres y lo transmitimos a los demás. Los convertimos en cazadores de a caballo. Les enseñamos a comer: patay, quinoa, piches, peludos, choique, guanaco, mara, algarroba, piquillín, chañar, arrope. A beber aloja. Aprendimos y les enseñamos a comer carne de potro y de vaca. A fabricar calzado, riendas, aperos y toldos con cuero de vaca o potro. A bolear. A dormir en cuero de oveja.
Hacia el Atlántico, la frontera llegaba entonces hasta Salinas Grandes. Así se desprende del parte de García, en su expedición a Salinas, en 1810, a la que concurrió acompañado de indios amigos para disuadir a Carripilún, jefe de los Meli Buta Mapu en el Centro, para que le permitiera extraer sal. Recién en 1847, Rosas, nuestro enemigo, en forma inconsulta, cedió Salinas a Cafulcurá,, su aliado contra nuestra Nación.
Carripilún (Lonko Che entre 1795 / 1820) firmó Tratados de Paz con Buenos Aires, Santa Fé, Córdoba, San Luis y Mendoza. Mantuvo a raya a los Tue willi che. Y a los Pehuenche, aliados de España. Fué el que, cuando el Virrey del Pino lo mandara a llamar, le contestó que no quería ir. Viajó con De La Cruz a entrevistarse con el Virrey Sobremonte, para autorizar un camino directo entre Chile y Bs. As. Las invasiones inglesas frustraron el encuentro. Igual, le ofreció 3.000 lanceros, por si los precisaba. Visitado por Chiclana en Noviembre de 1819, enviado por el Supremo Gobierno de las Provincias Unidas, para conseguir su alianza, se comprometió “ a no dar apoyo a los maturrangos, a quienes jamás protegerían”.
A Carripilón se lo apodaba “el ranquelino”. Su extenso gobierno, su capacidad y sabiduría, su pertenencia al Pueblo Rankül, parte de la Nación Mamülche junto a los Chadiches, los Chicalches, los Looches, los de la Arcilla, de La Jarilla y otros, hizo que se mimetizaran ambos términos: Mamülche = Rankülche.
MELI BÜTA MAPÚ en 1806, en el Centro de la actual Argentina.
Lonko Che de la Nación Mamülche: CARRIPILÚN – Cura Lauquen. (Telén)
Lonko (Jefe) ppl. QUILLAN Aldirinanco – Hacia Salinas.
Lonko (Jefe) ppl. PAILLATUR Chaquilque – Hacia Bs. As.
Lonko (Jefe) ppl. CURRITIPAY Hacia el Sudoeste.
Lonko (Jefe) ppl. Treglén (Yanguelen) Hacia el Norte.
En 1694, en Concara, en la fundación de San Luis, figuran dos Lonkos Ranqueles, EPUMÚR y EVISNERÜ. Un estudio publicado nos dice que de 1750 al 1800 los jefes más conocidos eran: ALCA Ñancü (1781) – ALCA Ñancú ( 1797) – Auque Lamuer – Calfignerr – Calpie – Canue – Canigurri – Capón – Carripayún – Carü Angé – Carripilún – Catencapu – Colepay – Colo – Calquin – Currutipay – Chañal – Erepeuente – Epumür – Güele – Güete – Guiguir – Ante – Lepián – Lienanán – Llallín – Llamiamnquel – Llanquetruz 1ro. – Maligüen – Naupaya – Caullamantü – Oquin – Orcochoro – Painégner – Painégüer – Painéman – Añi – Chilco – Paillatur – Puelgnerr – Pichimanque – Puelán – Quechudeo – Quidulef – Quinteleo – Quilapán – Rayguan – Runcapayün – Solipan – Tacumara – Treglén – Toroñan – Pilquillan – Llaminanco – Apeles – Paillanacü – Llancanan – Payllaquin – Pilquiñan – Millatur – Guenchullanca – Quillan – Chaquellan – Millanan – Cayunan – Roniñancu – Ena – Leubumanque – Miguan – Quiñenancu – Rapinan.
RANKÜL CHE : Rankül = Carrizo, Paja Cortadera, Totorilla, Cañaveral. Che = Gente
A Carripilún (1795 / 1820) le siguió en el mando Yanquetruz, el fuerte, que hizo temblar la frontera de Buenos Aires, el mismo que en 1780, derrotado por el gobernador de Mendoza, Amingorena, se refugiara en el Neuquén. A la muerte del gobernador retornó a su tierra afincándose entre el Chadileuvú y el Río Negro. Por sus méritos, nuestra gente lo eligió Lonko Che, cargo que ejerció hasta su muerte, natural, tullido, ya viejo. Uno de los hechos más destacados es la derrota que le infringió a Rosas, en su frustrada “1ra. Conquista del Desierto”, planificada al detalle por el estanciero. Él, Rosas, se reservó llegar a Choele Choel costeando nuestro territorio, hacia el atlántico. Fue un paseo donde encontró comunidades dispersas a las que aniquiló, con muy pocos prisioneros. A Facundo Quiroga le encomendó combatirnos por el centro. Éste designó a Ruiz Huidobro para comenzar la invasión por San Luis. Desde Mendoza al Fraile Aldao, para que, costeando el Chadileuvú, se encontrara con Ruiz Huidobro y juntos llegar al punto de reunión.
Yanquetruz enfrentó a las Fuerzas del Centro en San Luis, en Las Acollaradas. Perdió a dos de sus hijos. Las fuerzas nacionales se adjudicaron el triunfo, pero se volvieron a La Rioja. Le tocó el turno al Fraile, que había armado campamento abajo del Chadileuvú, esperando en vano a Huidobro. Yanquetruz le hizo guerra de guerrillas hasta que logró vencerlo en El Paso de La Balsa, donde le mató 80 soldados. Aldao retornó a Mendoza. Rosas, en soledad, anunció en el sur el fin de la guerra contra la Nación Mamülche. Volvió con todos los honores a Buenos Aires donde le dieron tierras y las facultades que pedía.
A Yanquetruz le sucedió Painé Nürü, otro gran jefe, indomable guerrero y gran diplomático, que continuó la lucha sin tregua contra Rosas y otros estancieros de Buenos Aires, especialmente por la matanza indiscriminada de animales vacunos a los que sacrificaban únicamente para sacarles el cuero, que vendían a Inglaterra. Allá por 1820 los estancieros pactaron con indios de la región de Boroa, Chile, para custodiar la frontera. Cuando percibieron una posible alianza entre Boroganos y Ranqueles, que hubiera sido letal para ellos y los intereses que representaban, trataron con Cafulcurá, de la región de Llaima, en Chile, concretando éste el 9 de Setiembre de 1834, en Masallé, una traición que terminó con la vida de Rondeau, Melin y otros jefes Boroganos. Coliqueo logró escapar. Se guareció en el único lugar seguro, la fortaleza Rankül. El Llaimache Calfucurá pasó a ocupar el lugar de los Boroganos, en acuerdo con Rosas contra nuestra Nación. Caído Rosas, en 1852, aparece el gran jefe indio que siempre debió haber sido.
A la muerte de Painé gobernó Calvaiú (Galván) su hijo mayor. Falleció en situación confusa, aparentemente maniobrando armamentos que abandonó Mitre en un frustrado intento por invadirnos. Llegó el turno de gobernar, a Panguitruz Nürü, (Zorro Cazador de Leones, Mariano Rosas), hermano de Calvaiú.
Aquí haremos un tiempo para describir a este gran jefe, con una historia muy particular.
Yanguelen, que tenía a su cargo la frontera Norte, por problemas familiares que tuvo con Yanquetruz, se pasó a la “civilización”. El gobierno le cedió tierras, cerca de la frontera. Yanquetruz decidió que había que escarmentarlo. Murió antes de lograr su cometido. Su hijo Pichún quiso continuar lo que quería su padre y marchó con su gente a castigar a Yanguelen. Este, conocedor de la forma de pelear de su antiguo pueblo, dejó entretenido a Pichún con parte de su gente y se vino a la retaguardia de los atacantes, donde las mujeres y los chicos cuidaban la caballada, quedándose con ellas y tomando prisionero a los custodios. Entre otros, estaba Panguitruz Nürü, hijo de Painé. Enterado Rosas que era hijo de un cacique, pidió que lo trajeran a su presencia, lo hizo bautizar con el nombre de Mariano Rosas, siendo él su padrino, y lo destinó a su estancia El Pino. Mariano no pasó de gusto su tiempo entre los cristianos. Aprendió todas las técnicas del Winca tanto en ganadería como en agricultura. Hijo de Painé y una cautiva, cuando pudo eligió y volvió a las tolderías. Pudo más el amor a su familia, a sus amigos, a su Pueblo, a su tierra, y sobre todo, a la libertad, que lo que podía ofrecerle la civilización, ser esclavo entre esclavos.
A todo esto, Painé enfrenta a Yanguelén haciéndole pagar con la vida, su traición.
Rosas le mandó a Mariano tentadores regalos y una carta donde le recriminaba el haberse escapado, “si quería ver a su familia yo le habría dado permiso. Venga a visitarme”. Mariano consultó con las mujeres sabias del Pueblo Rankül y éstas le predijeron grandes desgracias si volvía a tierras cristianas. Esta predicción hizo que, cuando nuestras fuerzas tenían necesidad de atacar a los blancos, él se quedaba en la frontera y su hermano Epugner comandaba a las tropas, casi siempre con éxito.
Luego vino la traición de Roca, que, mientras ordenaba firmar el que sería el último Tratado de Paz entre nuestra Nación y el Estado Argentino, el 24 de Julio de 1878 , a la vez solicitaba al Congreso autorización para llevar la frontera hasta el Río Negro, donde terminaban nuestros dominios, mientras preparaba sigilosamente el Ejército de Ocupación. Tampoco le importó el artículo 65 inciso 15 de la Constitución Argentina que decía:.....”conservar el trato pacífico con los indios”.....
Ofreciéndole Paz y Amistad para siempre, Roca convenció a los Nahuel (Ramón Cabral) a que se afincaran en tierra cristiana. Al no lograr lo mismo con Mariano y Baigorrita, da curso al Tratado. El 18 de Agosto de 1877 muere Panguitruz Nürü. Epugner, que lo sucede, es quien acepta, el Tratado, junto con Baigorrita. Dos comisiones que se dirigen al Río Cuarto para el cumplimiento del mismo, son emboscadas en el Pozo del Cuadril. Una, aniquilada totalmente. La otra, hecha prisionera. Así, sin declaración de guerra, comienza la ofensiva. Epugner escapa a las fuerzas de Racedo. Para no volver con las manos vacías, éste ordena desenterrar los restos mortales de Panguitruz y se los entrega a Zevallos, conocido coleccionista de huesos indios. La familia hereda la colección y los dona al Museo de La Plata.
En 1970, Canué, (Del lugar de la Arcilla) descendiente de los Rankülches del Norte, (Ramón Cabral) por hechos que ocurren en esa década en Colonia India Emilio Mitre interpreta que el blanco los sigue viendo como indios, que la causa sigue vigente, que el pensamiento indio, que se quiso hacer desaparecer hasta por decreto en el Centro de Argentina por considerarlo el “verdadero enemigo a vencer”, está más vivo que nunca. En 100 años de sometimiento no pudieron superarlo y vuelve ahora de la mano de indios y no indios. A partir de la 4ta. / 5ta. generación los descendientes de los que vinieron en barcos, se suman y asumen nuestro pensamiento, filosofía de vida, cosmovisión, y poco a poco nuestra organización social y política: “EL QUE MANDA ES EL QUE OBEDECE. EL QUE OBEDECE ES EL QUE MANDA”.
En 1983 inicia el retorno. En 1989, con 30 seguidores, logra que el Estado Provincial reconozca la primera entidad india en La Pampa, desde 1883, año del cese de la resistencia armada, la “Organización Aborigen Mariano Rosas”. En 1990 consigue que se apruebe la Ley 1228 Provincial. En 1994, que se incluya en la Constitución Provincial el reconocimiento de la “Preexistencia Étnica y Cultural del Pueblo Ranquel”.
Desde la “Mariano Rosas” se concientiza a propios y extraños para organizarnos de acuerdo a nuestras pautas ancestrales. Se incentiva la participación de nuestra gente para que asuman liderazgos. Y se comienza a trabajar para traer los restos mortales de Panguitruz Nürü desde el Museo de La Plata a Leuvucó, lugar donde nació, vivió y murió y de donde nunca debieron salir.
Doce años después se logró este objetivo, 18 jefes Rankülches retiraron sus restos mortales en el museo de La Plata, y el 24 de Junio de 2001, junto con el año nuevo del hemisferio sur, Panguitruz Nürü, (Mariano Rosas) encontró su descanso en Leuvucó, en un mausoleo en forma de pirámide, tallado en madera de Huitrü, (Caldén) nuestro árbol sagrado, por un artista indio, Marcelo Casto, con cuatro caras, cada una representando los principales pueblos que integraban nuestra Nación, los Nürü, ( zorros ) Nahuel,(Tigre) Rankül, ( Carrizo) y los Yanquetruz, (Fuertes). Fue posible con el apoyo brindado por autoridades provinciales, (Subsecretaría de Cultura), Gobierno Nacional y Provincial, Legisladores Nacionales y Provinciales, Intendentes, Sindicatos y otros, demostrando que se puede lograr la Unidad en la Diversidad.
El retorno de Mariano es algo más que una simple restitución de restos, que un reconocimiento histórico. Las machis predijeron grandes desgracias para nuestra Nación si él iba a tierra cristiana. Y así sucedió. Su retorno significa que grandes alegrías, grandes acontecimientos nos esperan. Sabemos que los adversarios de hoy piensan igual que sus antepasados. No será tarea fácil que se reconozcan Derechos que poseíamos desde mucho antes que naciera el Estado Argentino. Pero ahora está con nosotros un símbolo de lo que se puede lograr en paz, con perseverancia, con fé en uno mismo, con autodeterminación, con unidad, con progreso, no más con la lanza, las boleadoras, la piedra arrojadiza, el caballo. Ahora, con un arma impensada por nuestros antepasados, que nos provee el mismo blanco: EL DERECHO.
El Derecho que nos asiste por ser un Pueblo Indio que firmara Tratados de Paz tanto con España como con sus seguidores, siempre como Nación, como Persona Jurídica, nunca como individuo.
En 1879 Epugner es hecho prisionero al regresar con su familia a Leuvucó a levantar la cosecha. En Julio de 1878 había escrito a Roca: “ También suplico a VS sobre los terrenos, que no salgan más fortines al sur. VS sabe que esos territorios son nuestros y para mi respeto que el Excmo. Sr. Presidente y VS me den una escritura firmada que de esa manera sean los terrenos respetados por la Nación......”
Baigorrita ganó la cordillera. Intentó varias veces volver pero no pudo. Pelea en Añelo, Las Barrancas, Auca Mahuida. En Julio de 1879 finalmente logran acorralarlo. Gravemente herido, sigue peleando hasta que es hecho prisionero. Intentan subirlo a un caballo para trasladarlo hasta el cantón “Paso de los Indios”. Pero se arrojó una y otra vez del mismo, hasta que tuvieron que ultimarlo. Tenía 40 años.
Siguieron escaramuzas menores hasta que en Marzo de 1883 se entrega Yankamil, que encabezaba el último grupo de familias que sobrevivían en el Centro.
Los Mamülches fuímos enviados a Tucumán, a los ingenios. A Martín García, a fabricar adoquines. Al Chaco. A los campos como peones. Las mujeres jóvenes y niños como sirvientes de familias pudientes. Grupos enteros fuimos forzados a fundar pueblos en el Sur. General Conesa, entre otros, fué de población original Ranquel. Este aberrante y consciente Genocidio, al que le siguió un Etnocidio peor aún, creyó dar por finalizada la llamada Conquista del Desierto, en el Centro de Argentina. Sin embargo.....
Los Rankülches de Ramón, que acompañaron a las fuerzas de ocupación como caballerizos, siguieron un tiempo en Sarmiento. Al no cumplírseles las promesas que les hicieron, poco a poco retornaron a su tierra, ahora ocupada por extraños. Algunos Rankülches que acompañaron a Baigorria, el exilado unitario que por 20 años vivió entre nosotros, cuando retorna a la civilización en 1852, son bautizados con ese apellido, en el Fuerte 3 de Febrero y se afincan por San Luis. Otros indios, de diverso origen, se afincaron por el lado de Gral. Acha, Puelches y otros lugares. La gente de Ramón encontró un paraje mostrenco cerca de Luan Toro, llamado La Blanca. En poco tiempo comenzaron a recrear nuestra forma de vida. Un mercachifle de nombre Guiraldes venía regularmente con una carreta, desde Buenos Aires, a comerciar con ellos. Un día apareció con un papel, el Juez y la policía, diciendo que toda esa tierra era suya. Hubo que salir. Encomendaron a Santos Catrenao Morales y a Curunao y Caleu Cabral a que encontraran donde ir. Roca nos restituyó 80.000 has. en lo más inhóspito de La Pampa, el Huecubü Mapü, País del Diablo. Con sendos decretos, uno del 28 de Febrero de 1899 y el otro del 24 de Abril del mismo año, se crea la Colonia Emilio Mitre. Roca satisfecho, calculó que en poco tiempo nuestros padres y abuelos abandonarían ese desolado paraje y se integrarían a los pueblos que se estaban fundando, aceptando las reglas wincas, dando por finalizado un problema que nunca aceptaron lo crearon ellos.
Pero un indio con tierra no desaparece así nomás. Poco a poco, con trabajo, con perseverancia, con unidad, lograron lo imposible. En pocos años la Colonia se transformó en un lugar floreciente. Correo, Telégrafo, Escuela, Comisaría, Comercio. Nuestra gente joven salía de la Colonia a realizar trabajos de tropero, cosechero, esquilador y otros. Y volvía a disfrutar con sus familias el fruto de su trabajo.
En 1930 muere Santos Catrenao Morales, motor de la transformación. Aparece el camión, la máquina, los caminos. La gente sale de la Colonia. Pero ahora no vuelve. Conforman cordones de carenciados en pueblos y ciudades, sin calificación laboral en un mundo competitivo. Las mujeres, como servicio doméstico, vuelven cada tanto a casa de sus padres a parir hijos guachos. Y otra vez a la ciudad hasta el próximo embarazo.
En la década del 70 se intentó dar el golpe de gracia a nuestra existencia como indios, en Emilio Mitre. Un gobernador firma un decreto por el cual la tierra no es para el que la tiene ni para quien la trabaja sino para quien mejor puede trabajarla. Un indio sin avales, sin cuenta bancaria, no es el mejor propietario.. Aparece un blanco, otra vez con el Juez y la Policía, a voltear y quemar ranchos y a alambrar campos. Un abogado blanco, Fernández Acevedo, nos apoya. Nuestra gente, después de tantos años, se une. Ataliva Canuhé, Pedro Páez, Ambrosio Carripilón, Ceferino Morales, Daniel Cabral, y otros, encabezan la rebelión. El Presidente de La Nación, Lanusse, escucha el reclamo indio y ordena la entrega de la tierra a sus poseedores. Pero con títulos de propiedad individual. Es por eso que de 80.000 has. que poseíamos, nos quedan unas 40.000 has. Cada chacra es de 625 has. para una familia, donde la unidad económica es de 5.000 has. Al morir el tronco, sus hijos, numerosos, malvenden a los buitres que siguen sobre nosotros. Roca, desde su tumba, sin paz, debe sonreir. Se cumple su predicción. Pero vamos a retrotraer la situación.
Esta es la realidad. La que enfrentamos dirigentes indígenas que asumimos la tarea de luchar no por privilegios sino por Derechos Consuetudinarios que poseemos, aceptando el desafío de la modernidad. Estamos medianamente organizados. Exigimos participar en todos los temas que nos competen. Necesitamos la autosuficiencia, la autodeterminación. No más receptores pasivos de limosnas que condicionan y envilecen, una actitud ya centenaria. Queremos hacerlo desde nosotros mismos, desde nuestra cultura, desde nuestra cosmovisión, desde nuestra organización social, desde nuestra filosofía de vida aún no superada por las propuestas de occidente.
Algunos dirigentes aún no han comprendido la profundidad de nuestra lucha. Están en la zoncera, en la figuración, en la ventaja personal, sectorial o partidaria, algunos hasta creen que es negocio ser indio. Poco a poco la misma gente los irá haciendo a un lado.
En 1985 se aprobó la Ley Nacional 23.302. En 1992 fue promulgada la Ley 24.071. En 1994, en Santa Fé, se aprueba por unanimidad y aclamación el Artículo 75 inciso 17 de la Constitución Nacional. Ninguna ley se cumple. En 1991 el gobierno intentó, mediante Decreto, hacer desaparecer la Ley 23.302. La Asociación Indígena de la República Argentina, AIRA, le inició juicio . Existen tres fallos de la Justicia favorables a los indios. Y un dictamen del Defensor del Pueblo. Nadies se da por enterado. Es más, el Gobierno Nacional , apoyado por algunos descendientes de los que a través de la historia se han acostumbrados a traicionarnos, “inventaron” una costosa convocatoria financiada por el Banco Mundial “para saber que pensamos”, algo que ya se hizo y está documentado. Las conclusiones de este pseudo Foro será la herramienta que presentarán ante organismos internacionales y ante la justicia argentina para no cumplir con las leyes.
En la provincia la economía de subsistencia hace posible un asistencialismo que se define así: “Comienza como una necesidad, sigue como una costumbre, se transforma en una obligación”. Los indios no somos pobres. Nos hicieron pobres. El problema es a dos puntas. Nuestra gente se acostumbró a ser asistida. Los funcionarios no están dispuestos a quedarse sin trabajo. Y los políticos sin clientes. No han comprendido que los Derechos de los Pueblos Indios no es el Derecho de los indios pobres. Son Derechos de todos los que nos asumimos como indios. Cuando entiendan esto, otra será la relación Indios / Estado.
Nuestro Dios original, de La Pradera y del Bosque, fue Soychü. Luego Chachao Wentrü, Padre Grande. Como Padre tiene la obligación de cuidarnos. Huecubü es la causa de todas nuestras desgracias. Nuestro Pueblo se quedó sin Machi (Mujer Sabia). Para nuestras ceremonias en Mitre, en los campos de Baigorrita, venía una Machi de Río Negro, Bibiana García, que nos impuso a Nguenechen, el dios de los hermanos de la cordillera. Hoy volvemos a Chachao Wentrü. El 18 de Agosto de 2002 tuvimos nuestra ceremonia más sagrada, en Leuvucó, por primera vez en más de ochenta años con Lonko y Machi Rankülche.

Por último, los nombres de los que sin nada hicieron de Colonia Mitre un lugar digno para la vida:
1)Acosta – (1) Aguada – (1) Antin – (1) Aranda – (1) Arguello – (1) Avendaño – (1) Balle – (1) Bengolea José – (1) Bengolea Antelev – (4) Blanco Tomás / Fernando / Huemin / José – (15) Cabral Manuel / Francisco / Nicolás / Coche / Levinao / Chozo / Curunao / Ramón / Llancamin / Ignacio / Cecilio / Francisco / Antonio / Cayú / Angel – (1) Bargas – (1) Barroso – (1) Campo – (6) Canué Juan / Miguel / Luis / Isabel / Mauricio / Moreno – (1) Calfuan – (1) Callupa – (1) Callupán – (1) Carepilun – (1) Castro – (1) Catricurá – (2) Contreras Francisco / Antonio – (1) Covian – (1) Cherre – (1) Chorillan – (1) Díaz – (1) Domínguez – (1) Donovan – (1) Emilio – (2) Fernández Feliciano / Sandalio – (3) Freites Manuel / Francisco / Federico – (1) Galván – (1) Grande Pailan – (1) Guala – (1) Guenchinao – (1) Gonzalez – (1) Gaucho – (1) Imillan – (1) Lonkoy – (1) Medina – (1) Millañan - (1) Moreno – (1) Nazario – (1) Montiel – (4) Pacheco Froilán / Juan / Ramón / Antonio – (1) Yanquin – (1) Ramírez – (1) Romero – (1) Sicucha – (1) Sánchez – (1) Urquiza – (1) Videla

Luis Baigorrita, con 80 integrantes, se radicó en el Lote 13 Sección 14, vecino a la Colonia, el 13 de Enero de 1898. Desde Marzo de 1983, los Mamülches o Rankülches hemos emprendido lo que se conoce como
“UN LARGO CAMINO DE REGRESO A CASA”

Autor del estudio:
Germán C. Canuhé
Rankül – La Pampa – Argentina

Antecedentes:
- Reorganizador del Pueblo Indígena en La Pampa desde 1983
- Fundador y Presidente Organización Aborigen Mariano Rosas, 1989
– Co Fundador Agrupación Ranquel Toay, Agrupación Gregorio Yankamil
– Agrupación Epugner
– Fundador y Presidente de la Fundación Willy KALKIN
– Convocante de (5) cinco Parlamentos del Proyecto de Participación Indígena año 1996/7. Coordinador Nacional Congreso del PPI en Bs. As. donde el Pueblo Indígena de La Pampa y del país expresó sus demandas. Impulsor de la organización del Pueblo Indígena de acuerdo a sus pautas culturales – Impulsor creación del Consejo de Lonkos - Miembro Comisión Directiva Asociación Indígena de la República Argentina, AIRA
– Miembro Consejo Coordinador en el INAI, año 1998
– Miembro Comité Ejecutivo en el INAI, año 2003
- Presidente Asociación Willy KALKIN año 2002
– Impulsor creación de la Federación India del Centro de Argentina, FIC
- Autor del proyecto:” COMUNICAR A LAS COMUNIDADES INCOMUNICADAS”, GANADOR DEL CONCURSO “TIKS EN LA HISTORIA” , SELECCIONADO POR LA EMBAJADA DE CANADÁ , DECLARADO DE INTERÉS PARLAMENTARIO POR EL CONGRESO DE LA NACIÓN
- Invitado como Disertante, Universidad Católica Argentina, junto al obispo Joaquín Piñas, sobre: El Estado y las Comunidades Indígenas
- Viajó a Puebla, México, a Seminario sobre Educación, invitado por la OEA
– Viajó a Ottawa, Canadá, invitado por la Embajada de Canadá, al II Foro sobre Conectividad Indígena. Es invitado a: Forum 2004, en Barcelona, España, sobre Derechos Culturales y Desarrollo.

CONSULTAS:
Prehistoria: Cifras, fechas, datos: Publicados por la Universidad de La Pampa. Opiniones: El Autor
Historia: Ercilia - Viaje de Don Luis de La Cruz – Viaje de Molina – Memorias de Baigorria – Una Excursión a los Indios Ranqueles –Zeballos – Donatti – Burela- Barbará - Jornadas Ranquelinas Tomo I y II – Caldenia (Diario La Arena) –
Diversos testimonios orales. Opiniones: El Autor.

Al respecto de la Historia, corresponde aclarar que no fueron textualizados los escritos leídos, sino que el autor intenta interpretar lo que quisieron decir, en coincidencia con la tradición oral. No comparte, por ejemplo, lo que sostiene Barbará de que “En una palabra, la suerte de los indígenas ha mejorado desde que han entrado a formar parte de la gran familia argentina”. Hoy, a comienzos del siglo XXI, vemos que la marginación, la discriminación, la explotación sigue intacta para los descendientes de los Pueblos Originarios, a pesar de que sus líderes han conseguido en Argentina y otras partes de América leyes que de cumplirse cambiaría su situación.
Sí es importante resaltar la total coincidencia de los autores citados y otros de aquella época, en no dejar impresa en ninguno de sus trabajos el vocablo “mapuche”, salvo Ercilia en su obra “La Araucana” , donde menciona “un hermoso valle, de nombre Mapocho, cuyos habitantes se llamaban así, donde se fundó la ciudad de Santiago, en Chile”.
Esta coincidencia de criterios indica que no era conocida o al menos no era de aplicación, en lo referente a nación alguna, a contrapelo de muchos historiadores e investigadores contemporáneos (desde 1920) que han tratado de imponerla. Recién en 1961, en un Parlamento convocado al efecto en San Martín de los Andes, nuestros hermanos del sur decidieron denominarse “Mapuches”. En el Centro de Argentina, los Mamülches o Rankülches ni lo heredamos ni lo aceptamos.

AUTOR:
Germán C. Canhué
Rankül – Centro de Argentina.
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